jueves, 3 de agosto de 2017

Sherlock Holmes: La Ciencia de la Deducción

Como ya se comentaba en la entrada anterior, estamos introduciéndonos a la investigación, sus clasificaciones y procesos; que mejor manera de seguir aprendiendo sobre el tema que de la mano del investigador por excelencia, el entrañable y mundialmente famoso personaje de Sir Arthur Conan Doyle: Sherlock Holmes, detective consultor. Este personaje vio la luz pública en 1887, y causo un revuelo con sus innovadores métodos deductivos y acertada resolución de acertijos criminalísticos. El lector se estará preguntando si en realidad, es posible adquirir un aprendizaje significativo, herramientas y metodologías de un personaje ficticio; tomemos en cuenta que a pesar de ser sólo un carácter literario, la maestría con la que Conan Doyle escribe su obra, refleja fielmente el comportamiento deductivo y científico usual de un investigador en el imaginario colectivo, el cual de manera real está basado en uno de sus profesores de medicina: Joseph Bell, quien se dice era capaz de deducir no solo sí una persona estaba enferma, sino cual era el mal que padecía con solo un "vistazo". Todas estas características hacen de Sherlock Holmes un personaje atemporal que se mantiene sorprendiendo a cada generación y despertando su curiosidad a por la ciencia y la investigación, tanto así que a lo largo de tiempo se han reimpreso nuevas ediciones y realizado diferentes adaptaciones teatrales, radiofónicas y fílmicas de sus aventuras; una de las más recientes es "Sherlock" de la cadena británica BBC, una serie televisiva situada en el Londres actual, con Benedict Cumberbatch en el papel Sherlock Holmes y Martin Freeman en el del Dr. John H. Watson, ambos actores logran una magistral interpretación al capturar en concreto la esencia de los personajes; por lo tanto ya sea en el siglo XIX o XXI, con telégrafos o celulares, en un diario o en un blog, el cannon holmesiano estará siempre vigente para acercarnos a la ciencia de la deducción.

Benedict Cumberbatch y Martin Freeman como Holmes y Watson

Así pues en esta ocasión, nuestro aprendizaje lo obtendremos a través del análisis de su primer obra: Estudio en Escarlata; en esta Holmes y Watson tienen también su primer encuentro, se vuelven compañeros de piso en el icónico 221B de la Baker Street y  se enfrentan a una escena del crimen en Lauriston Gardens. Desglosaremos la novela con el objetivo de identificar la metodología utilizada por Holmes para llegar a sus conclusiones y la diferencia que supone a la usada por los errados detectives de Scotland Yard. Sí, contiene spoilers. 

La primera impresión que tenemos de Holmes es a través de la descripción que Stamford le da da a Watson sobre el hombre con el que podría dividir gastos de alquiler, una persona bastante excéntrica. Rápidamente pasamos a ver a Sherlock como tal, en su elemento el laboratorio y observamos a un apasionado químico a mitad de una epifanía y muy dedicado a la criminalística, pero lo que más sorprende es que aún siendo la primera vez que ve al doctor, "adivina" cosas sobre él de manera veloz.  Por  último Sherlock le habla sobre sus defectos y los inconvenientes que conllevaría el convertirse en su compañero de piso. 

En el segundo capítulo ya es Watson quien describe con más detalle al detective, su físico, sus hábitos, la sorprendente ignorancia que tiene sobre algunos temas comunes en contraste con los notablemente amplios y detallados conocimientos sobre sus temas de particular interés, además de las regulares y variadas visitas de "negocios" que recibe; todo ello mientras trata de averiguar cual es la profesión de nuestro personaje. Pronto es el mismo Sherlock quien lo devela al doctor: Detective Consultor, aquel al que acuden la policía y los detectives privados cuando ya no encuentran salida a algún enigma criminal, de esta manera todo comienza a tomar forma. Justo después de revelado el misterio de su profesión, la presencia de Holmes es requerida en una escena del crimen y es aquí donde podemos tener un primer acercamiento a sus métodos. 

Sherlock Holmes analizando evidencia
Es importante considerar que para que una investigación tenga un riguroso carácter científico es necesario llevarla a cabo de forma sistemática, con objetivos claros y a partir de elementos que puedan ser comprobables. Teniendo esto en mente volvamos a nuestra historia, Holmes y Watson se dirigen a Lauriston Gardens donde dentro de una casa abandonada se ha encontrado el cadáver de un hombre; pese a que el cuerpo no presenta herida alguna, la habitación está manchada de sangre. En el camino hablan de temas varios, entonces Watson comenta que tal vez no estén prestando demasiada atención al tema que les atañe, a lo que Sherlock responde: "No dispongo todavía de datos. Es una equivocación garrafal el sentar teorías antes de disponer de todos los elementos de juicio, porque así es como se tuerce en un determinado sentido." Aquí se aprecia un primer punto de la metodología, no podemos teorizar sin los datos suficientes. Llegan a la escena del crimen y en lugar de precipitarse directo al interior, el detective empieza un detenido escrutinio del exterior de la casa, el jardincillo y el camino hasta la entrada. Al entrar comienza a realizar el análisis del cuerpo palpando, examinando, observando e incluso oliendo el cadáver de manera minuciosa y rápida; durante todo este tiempo realiza preguntas a los detectives, que en apariencia no tienen mucha relación, y los regaña por su falta de conocimiento, sus procedimientos y descuidos con la evidencia; hecho esto indica que ya se puede disponer del cadáver, al moverlo un anillo cae al piso, y los excitados detectives indican que esto complicará aún más las cosas; mientras discuten sobre las pertenecias del occiso, Lestrade exclama sobre un nuevo descubrimiento: escrita con sangre en un rincón de la pared se lee la palabra "Rache", y se apresura a apuntar que el asesino se vio obligado a huir antes de poder terminar de escribir el nombre de Rachel. Acto seguido es nuestro detective quien procede a examinar a punta de lupa la habitación completa, con la misma forma meticulosa de antes, midiendo y recolectando evidencia; una vez terminado pregunta por el guardia que descubrió la escena y decide partir hacia su encuentro junto con Watson, no sin antes hacer a los presentes partícipes de sus conclusiones: efectivamente es un asesinato, el hombre fue envenenado, el asesino es hombre, alto y con pies pequeños, rubicundo y de uñas largas en mano derecha, su calzado, y la marca de cigarrillos que fuma, la forma en como llegó con la víctima al lugar, el calce del caballo, y el significado de la palabra alemana Rache (venganza), descartando a todas luces a la señorita Rachel; dejando así a los de Scotland Yard anonadados y con un mal sabor de boca. 

Aquí hay varios aspectos que debemos tomar en cuenta. Finalizado el análisis Sherlock, ha obtenido datos con los cuales formula preguntas precisas para obtener más información y tener un control sobre las variables que afectan cada evidencia y con todo ello realiza una correlación de hechos, aplicando el método deductivo. Esto es un ejemplo de que los resultados, información y/o datos algunas veces necesitan un trabajo de interpretación y aplicación de funciones cognitivas complejas para saber preguntar, inferir y extraer lo que no es siempre evidente. Se concluye también que parte esencial del éxito de una teoría consiste de estar en constante aprendizaje de nuestro campo, como ejemplo el conocimiento que él tiene sobre diversos casos criminales anteriores. Por otro lado, vemos la perspectiva de Gregson y Lestrade; ante algo ilógico los detectives de Scotland Yard ven todo con un velo misterio, no encuentran una explicación y asumen que no hay pista alguna; ante un nuevo hallazgo sienten que el desafío se complica o se precipitan a formular soluciones e hipótesis y tienden a seguir sobre ese camino sin hacer alguna corroboración, no son metódicos, lo vuelven una competencia y pasan por alto detalles, por mencionar algunas observaciones. 

Nuestros protagonistas se dirigen al encuentro con John Rance, el guardia que hace el descubrimiento del cuerpo, mientras Sherlock comparte los detalles sobre como obtuvo sus conclusiones, por lo que hace muestra de sus capacidades analíticas y nos acerca a la lógica de una investigación científica: recolecta evidencia empírica, indaga, construye explicaciones lógicas, reflexiona sobre esto y finalmente corrobora todo, haciendo ahora muy evidente lo que parecía escondido a simple vista. Llama la atención la siguiente frase que le dice a Watson: "No hay nada como los datos obtenidos de primera mano. A decir verdad, yo tengo formada opinión completa sobre el caso; a pesar de ello, no está mal que sepamos todo lo que puede  saberse"; primero, aunque no siempre nos es posible obtener información de primera mano, es importante que nuestras fuentes acrediten los criterios de confiabilidad, que los datos y conocimientos que proporcionan son veraces y respaldados; segundo, a pesar de que ya tiene un razonamiento y ha seguido los pasos de su investigación, verifica los datos; en una investigación de riguroso carácter científico es siempre importante que ésta pueda replicarse de tal manera que más personas puedan corroborar la validez de las conclusiones y/o resultados. Bien, después del interrogatorio, se han reafirmado algunas deducciones y se ha obtenido mayor información, esto gracias a que también Holmes realiza preguntas específicas sobre los hechos, tanto que inclusive el guardia se sorprende de que no estuviera ahí en realidad y descubre así que el asesino regresó a la escena del crimen después de que habían llegado los guardias.

Con estos nuevos datos el detective arma un plan de acción para poder echarle guante al asesino. El anillo resulta ser vital para ello, pues es está la razón por la que el asesino vuelve, así que decide publicar un anuncio en el periódico exponiendo que lo ha encontrado y dando indicaciones de que podrán recuperarlo acudiendo a la cita marcada en Baker Street, le comenta esto a Watson, mientras se excusa por usar su nombre y le advierte que es posible que quien se presente sea el asesino o algún cómplice. Y efectivamente,  ya que para decepción de ambos es una anciana quien se presenta, al despedirla, Sherlock sale despedido en su rastro y le pide a Watson que espere despierto; a su vuelta resignado y humorista cuenta como cayó en cuenta que le vieron la cara, sí es posible engañar al mismísimo Sherlock Holmes, pues la viejecilla no era más que un hombre joven y por lo visto excelente actor, quien se dio tinta de que el detective lo seguía; a pesar del tropiezo, logra volver al camino y utiliza este hecho para conocer más sobre sospechoso. 

Aunque los datos iniciales de este crimen son escasos para tener una completa explicación satisfactoria, tanto Holmes como los detectives se pudieron formular hipótesis preliminares que los llevaran a una búsqueda de hechos y evidencias adicionales que sirvieran como pistas para encontrar la solución al asesinato. Ya hemos visto que Holmes establece los límites de la investigación y traza su camino definiendo en que evidencias debe apoyar sus decisiones. Así mismo Gregson y Lestrade formulan los caminos que han de seguir y las pistas que deben recolectar; el primero apunta a que el asesino es el hijo de la dueña de la posada donde se habían hospedado la víctima y su acompañante, pues sus indagaciones lo han llevado a esa dirección, además ahí obtiene información de la misma dueña, quien le indica que tuvieron problemas con el comportamiento de su huésped y este fue amenazado por su hijo, mismo que estuvo fuera de su vista durante la noche del asesinato; esto basta para que se convenza de la culpabilidad del muchacho y sin más lo apresa. Mientras presume a Sherlock y al doctor sus conclusiones en el apartamento, arriba el segundo detective; Lestrade trae la lamentable noticia de que el compañero de viaje de la víctima también ha muerto y admite que sus sospechas de que éste fuera el culpable lo han llevado a descubrir el nuevo cadáver, con lo que al mismo tiempo reconoce su equivocación y descarta al otro sospechoso; proporcionando más detalles indica que hay coincidencias entre ambas escenas, aparece de nuevo la palabra Rache, hay un testigo que confirma la descripción del asesino deducida por Holmes y se encuentra también una cajita con dos píldoras en su interior; con un breve experimento Sherlock confirma que fue el veneno utilizado en ambas víctimas, con lo que más que nunca confirma sus hipótesis. 

Así pues Holmes les indica con bastante tranquilidad que ya sabe con certeza quien es el asesino y los detectives le reprochan que deben ir tras su búsqueda rápidamente, antes de que escape o cometa otro crimen, mientras él explica las razones para no hacerlo, pues es importante que no sepa que andan tras su pista y antes de que los otros puedan decir algo, Wiggins, representante de el "Cuerpo de Policía detectivesca de Baker Street" llega indicando que ya tiene el coche. Para sorpresa general Sherlock le dice que le pida al cochero ayudarlo con sus maletas, y ante el desconcierto de todos mientras comienza a sujetar una pequeña maleta con una correa, al llegar el cochero le pide ayuda y de pronto...*clic* después de ponerle esposas encima, le indica a sus espectadores que ahora tienen al criminal. Apegándose a sus métodos, induciendo y deduciendo, recabando evidencia empírica, confirmando fuentes, verificando información e ideando una solución; es como sin sospecha del asesino, Sherlock Holmes logra capturarlo. 




Me gustaría cerrar esta entrada con la siguiente parte del texto, mientras Holmes le explica a Watson la conclusión del caso, y que sirva para que podamos reflexionar individualmente sobre su significado: 

"-Ya le tengo explicado que todo aquello que se sale de lo vulgar no resulta un obstáculo, sino que es más bien una guía. El gran factor, cuando se trata de resolver un problema de esta clase, es la capacidad para razonar hacia atrás. Esta es una cualidad muy útil y muy fácil, pero la gente no se ejercita mucho en ella. En las tareas corrientes de la vida cotidiana resulta de mayor utilidad el razonar hacia adelante, y por eso se la desatiende. Por cada persona que sabe analizar, hay cincuenta que saben razonar por síntesis.
-Confieso que no le comprendo -le dije.
-No esperaba que me comprendiese. Veamos si puedo plantearlo de manera más clara. Son muchas las personas que, si usted les describe una serie de hechos, le anunciarán cuál va a ser el resultado. Son capaces de coordinar en su cerebro los hechos, y deducir que han de tener una consecuencia determinada. Sin embargo, son pocas las personas que, diciéndoles usted el resultado, son capaces de extraer de lo más hondo de su propia conciencia los pasos que condujeron a ese resultado. A esta facultad me refiero cuando hablo de razonar hacia atrás; es decir, analíticamente."

Hemos analizado una parte del trabajo de Conan Doyle y observado claramente la importancia que tiene el realizar una investigación sistemática que cumpla con todos los requisitos de rigor científico, haciendo el uso máximo de nuestras capacidades cognitivas para obtener resultados exitosos; todos podemos hacerlo, todos tenemos lo que hace falta, sólo es cuestión de llevarlo a la práctica con disciplina. Espero que el trabajo detectivesco de Sherlock Holmes y su compañero de aventuras John Watson hayan servido para ilustrar de una forma más amena este tema. Los invito a que seamos detectives de nuestra realidad. 



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